Ser y dejarse ser.
Y estar.
No importa, que sea, donde sea y cuando sea.
Siendo feliz y uno mismo.
Sabiendo esperar el momento perfecto para ser con alguien mas.
Sos lo que nunca espere, ni imagine, ni quise.
Soy alguien que sabe quien es, pero a veces no se reconoce siendo con vos.
Somos muy nosotros siendo tan diferentes.
Seremos el uno para el otro?
No lo creo. Y eso, es estupendo.
Se lo mucho de lo complicado.
Sos lo complicado y yo también.
Siempre la misma historia, ser o no ser.
Solamente se puede saber que siendo uno fiel a su ser,
a sus principios, y finales,
es la unica manera de ser.
Ese mismo que fuiste que ya no queres ser.
Esa misma que yo fui , recien aprendiendo a ser.
Vos, que te las sabias todas.
Yo pensaba y sabia, que no sabia nada.
Sabiemos muchas cosas que suponiamos.
Sabiamos que en algun momentos ibamos a ser, juntos.
Ser juntos es raro.
Nuevo y viejo.
Familiar y lindo.
Y raro.
Ademas de ser, hay que saber, que sentir ser juntos, esta bien.
Y raro.
No sabiamos ni un poco de nada,
No sabiamos ni un poco.
No sabiamos.
Ahora tampoco.
Ser o no ser.
Ser o no ser?
Ser y dejarse ser.
sábado, 16 de julio de 2011
Ser y Dejarse Ser.
Ubicación:
Lobos, Buenos Aires, Argentina
martes, 12 de julio de 2011
Catalejo Siete, Capitulo Especial. "De Nuevo Estoy De Vuelta"
Catalejo es hoy, tercero en cuestión, solo un espectador. El conoce la historia de principio.
Se conocen desde muy, muy chicos, los tres, compartiendo gran parte de su infancia y juventud.
Hoy, han pasado ya, su primer cuarto de siglo.
El destino los lleva y los trae, de acá para alla, pero siempre los reencuentra en un mismo lugar, en este caso, un bar, El Bar.
Cate charlaba con sus amigos, ese Domingo azul y frió, que ya nada prometía a esa hora de la noche.
El, su gran amigo de la infancia, sentado en la esquina de la barra, un tanto solitario.
Ella entraba por la puerta principal, sin nada mas que esperar de ese Domingo azul y frió, a punto de irse a dormir, no sabe bien porque, entró al bar y lo vio.
El tiempo se detuvo y todo se congelo.
Cate los mira a unos metros de distancia. El sabe que sienten un amor, el uno por el otro, que ni ellos mismos pueden identificar ni calcular. Es tan noble y puro como nunca jamas les paso.
A su alrededor, una burbuja casi imperceptible, iluminada por un velador de luz tenue, los aísla del mundo, y los lleva tan lejos que pocas personas los pueden ver.
Hacia muchos años que no se encontraban así, con tanta claridad, felices de verse, después de meses y meses, años y años.
Ella se siente bien. Resplandece felicidad en su rostro, esta tranquila, se siente cómoda, contenta y en paz.
Su cuerpo menos que siempre, Solo el conoce todos sus pasos y besos, desde el primero al ultimo, y así, afloja y desintegra esa capa de cartón pintado de muchos colores, que año a año endureció. Caen pausadas y en cámara lenta, como guirnaldas enruladas de papel. Quedando una vez mas, con el alma desnuda.
El se siente bien. Su corazón late con tanta fuerza que parece salir del pecho. Inundado de emoción y alegría, como hacia mucho que no le ocurría, feliz, exaltado, y fuera de si, fuera de ese "el" que todo lo puede y lo sabe. Cuando esta con ella, sabe que no sabe nada. Solo ella tiene ese poder y así, esa capa de hierro que la vida oxido, se cae a pedacitos que chispean sutilmente, cada uno que toca el piso, como estrellitas de navidad. Quedando el también, una vez mas, con el alma desnuda.
Entre guirnaldas de papel y estrellitas de luz, la burbuja se ilumina, y el escenario desaparece. Reinaban los abrazos mas sinceros y profundos de la historia, cargados de tiempo de espera y amor incondicional, sin esperar nada a cambio.
Cate estaba feliz de verlos así. No pudo evitar acercarse, saludarlos como un todo y sonreír de complicidad. Sabe que es uno de los pocos espectadores capaz de disfrutarlo y entender lo que pasa.
Todavía recuerda esas tardes en la escuela, donde el le hablo por primera vez, en el recreo del colegio.
El tiempo paso, y fue así para todos. Cada uno tomo un rumbo distinto, creando sueños y amores varios, que nada tienen en común, pero que de ninguna manera impidió que cada tanto, ese mismo viento que esa noche los encontró, los uniera otra vez.
Pasaron muchos años desde la ultima vez. Valió la pena.
Esa noche, Cate se fue a dormir, solo, estaba feliz, no necesitaba mas.
"Doce años de idas y vueltas. Y vueltas.
Se lo debían, a ellos y al mundo.
Una vez mas, sin mucho querer pensar,
permitiendo(se) disfrutar(se),
abrazos fundidos en uno solo,
un vino añejo que el tiempo maduró.
No hay lugar para reclamos, ni culpas,
no hay lugar para nadie mas.
Se sabia de principio y fluyo.
Entre velas, canciones y humos de flores.
De Nuevo Estoy De Vuelta"
miércoles, 15 de junio de 2011
Se Me Caduco El Antivirus.
Hola, Si, con la boluda del año?
Si, si, soy yo, en que te puedo ayudar?
No nada, estaba al pedo y... nada... te vi... y como estoy un poco mal y aburrido se me ocurrió hablar con vos.
Si, decime en que te puedo ayudar?
Pero sos boluda vos? Te acabo de contar!
Si ya se, por eso, decime cual es la parte que me toca.
Mmmmm... bueno no se, si queres podemos salir?
Bueno dale, tengo un pedazo de corazon, lo llevo?
Dale como quieras, sinceramente... me da lo mismo.
Si, por eso mejor lo llevo.
Ok. Como quieras.
Bueno y que hacemos?
No se, podes venir a ver una peli a casa, salir a tomar algo, al cine, caminar sin guia-t muy borrachos y despues no se, vemos?
Y si me siento bien?
A no se que se yo, hacete cargo.
Mmmmm... Entonces no se, y si despues de sentirme bien me siento mal?
Jodete!
Si es verdad. Bueno dale, vamos. A que hora?
A la noche, cuando la gente es mas vulnerable.
Perfecto, suelo ser mas vulnerable de lo que creo.
Genial, ahi estare puntual.
domingo, 29 de mayo de 2011
Las Aventuras de Catalejo Siete, Cap.6
Los amoríos de Cate no eran de esas historias llenas de detalles novelescos y mucho menos extravagantes. Pero un día, o mejor dicho, una noche, le paso algo fuera de lo común.
Salia del cine, cerca de las once de la noche. Llovía a cantaros.
Obviamente los taxis estaban completamente ocupados.
La mayoría de la gente que sale de un cine, un Jueves a la noche, eran parejas que no hacían otra cosa que arrumacos y sonrisas cómplices bajo el mismo paraguas. Cate no había llevado paraguas, y milagrosamente, tampoco su catalejo.
Unos cuantos minutos mas tarde, todos se habían ido ya.
En la puerta del cine, solo quedaba un perro, un señor encargado de la limpieza y el. Pero de pronto y casi explosivamente, una señorita baja las escaleras mecánicas, ya detenidas hace rato. Por muy poco no se quedo encerrada.
"Perdon, estaba en el baño"
"No se preocupe señorita, siempre chequeamos antes de cerrar"
Con la lluvia había refrescado considerablemente. Ella ajusto su tapado y metió la cabeza entre los hombros.
Los taxis ocupados seguían pasando con el limpiaparabrisas a máxima velocidad.
Cate prendió un cigarrillo, mientras buscaba en su cabeza, de donde resultaba esa cara tan familiar.
"Disculpame, Sabes el teléfono de algún radio taxi?"
"Perdón?!?!" Dijo distraído.
"Si sabes el teléfono de algún radio taxi? Al que llamo siempre, me da ocupado constantemente"
"Olvidate, con este clima la gente se desespera y solo se maneja en taxi"
"Jaja, si es verdad"
"Perdón, te conozco de algún lado?" ( le hubiese gustado preguntar, pero claramente no lo iba a hacer, recordemos que el catalejo quedo en la mesa de luz)
De repente y como por arte de magia, para un taxi en la esquina.
Cate quiso decirlo, pero no pudo. Ella si.
"Para que lado vas?"
"Para Cordoba y Uriburu, mas o menos"
"Yo a unas cuadras mas, pero si queres compartimos el taxi"
"Ehhh... Mmm... Bueno.. Dale"
El le abrió la puerta, tiro el cigarrillo a medio fumar y se subió.
"A Cordoba y Uriburu por favor!"
El taxi arranco despacio. La música de la radio era suave. Nadie dijo nada, solo disfrutaban el viaje. Se miraron y sonrieron.
Faltaban dos cuadras para llegar y a Cate se le corto la respiración. Pudo recordar de donde la conocía.
Mas de diez años atrás, se conocieron en un boliche. Se pusieron en contacto, se encontraron y la pasaron bien. Ella, aunque seis años mayor, supo disfrutar de su compañía esos días.
El pudo notarlo y disfrutar también, esas cosas que tenían en común.
Por motivos que no recuerda, dejaron de verse.
El tiempo paso.
Ahí estaban, una docena de años mas tarde, ya mas grandes y adultos. Con vidas medianamente encaminadas.
"Bueno, llegamos." Dijo el taxista.
Cate seguía petrificado y sin reacción.
"Ey! Llegamos!" Dijo ella queriendo despertarlo.
"Ehh.... Si.... Perdón!" Dijo Cate sacando su billetera del bolsillo izquierdo.
"Yo invito" y le dio al taxista, plata por adelantado.
"Gracias" Dijo ella y sonrió. "Chauu"
"Chau"
El auto arranco, y Cate seguía duro y mudo, bajo la lluvia, viendo como ella se Alejaba, mientras pensaba, que fue de su vida y cuando seria la próxima vez que podrian volver a cruzarse, si es que esto ocurría.
El auto arranco, y cuatro o cinco cuadras después, a ella también se le corto la respiración.
Ese hombre, era Catalejo.
lunes, 16 de mayo de 2011
Las Aventuras de Catalejo Siete, Cap.5
Mayo de 1987, Cate cumplia 8 años.
Todo estaba listo. Maria, su mama, habia dejado su ropa lista y planchada arriba de la cama.
Cuando termino de bañarse y secarse, llego a su cuarto y la vio. Camisa y bermuda, sweter escote en V, y esas malditas medias marrones que tanto odiaba. Un par de mocasines nuevos, un numero y medio mas grande, que rápidamente se amoldaban con un poco de algodon en la punta.
Que tormento esas medias. Eran iguales a las del tio Saul. Cada vez que pensaba en el , su nariz se inundaba de ese olor a ropa vieja, hacinada y un poco sucia.
- "Peinate bien hijo, que estan por llegar los tios de Capilla"- grito Maria desde la cocina.
Totalmente listo, se acerco al comedor. Habia una lista interminable de viejas con perfumes empalagosos y añejos. Cada una que saludaba le dejaba un beso marcado con labiales pegajosos en tonos de rojo furioso.
Cate tenia dos hermanos, Manuela, tres años mayor, obsesionada con su peso y su imagen. Sebastian, dos años menor, un nene excedido de peso, que no hacia otra cosa que canalizar sus ansiedades en la comida.
Los tres se llevaban muy bien, pero Cate siempre fue un chico bastante solitario y pensativo.
Jugaban en el patio tranquilamente, entre la fragancia del pasto recien cortado. De repente algo interrumpe las risas.
- Caaaateeeeeee, te dije que no te ensuciaras!! No te das cuenta que la ropa es nueva!! Veni para aca!!-
Cate freno de golpe, se seco el sudor de la frente y resoplando entro al living.
Otra mala noticia. La eterna torta de dulce de leche con durazno, la favorita de su mama.
La odiaba con toda su vida y alma, en especial esa especie de juguito blanquecino que surge de la mezcla del dulce y el almíbar. No podia soportarlo.
De pronto, suena el timbre.
- Atende Cate!-
Eran los tíos de Capilla, Zulema y Saul. Los únicos familiares que de verdad quería como invitados en su cumpleaños.
- Toma negrito, feliz cumple, esto es para vos -
- Gracias tía, me encantan -
Zulema siempre atinaba. Esta vez fue una bolsa de bolitas de vidrio de muchos colores, era perfecto.
Saul lo saludo y le deseo felicidades, apretado sus cachetes casi exprimiéndolos. Cate se la aguantaba, Sabia que mas allá del dolor, era una demostración de cariño. A el también lo apreciaba mucho.
- Este verano, si queres, podes venir a Capilla, sabes que es tu segunda casa! -
Cate sonrió, presentía un verano inolvidable.
No estaba tan equivocado.
Ese mismo verano, encontró el catalejo en el sótano.
Y asi, hizo honor a su buen nombre y aprendió una nueva forma de vivir.
La odiaba con toda su vida y alma, en especial esa especie de juguito blanquecino que surge de la mezcla del dulce y el almíbar. No podia soportarlo.
De pronto, suena el timbre.
- Atende Cate!-
Eran los tíos de Capilla, Zulema y Saul. Los únicos familiares que de verdad quería como invitados en su cumpleaños.
- Toma negrito, feliz cumple, esto es para vos -
- Gracias tía, me encantan -
Zulema siempre atinaba. Esta vez fue una bolsa de bolitas de vidrio de muchos colores, era perfecto.
Saul lo saludo y le deseo felicidades, apretado sus cachetes casi exprimiéndolos. Cate se la aguantaba, Sabia que mas allá del dolor, era una demostración de cariño. A el también lo apreciaba mucho.
- Este verano, si queres, podes venir a Capilla, sabes que es tu segunda casa! -
Cate sonrió, presentía un verano inolvidable.
No estaba tan equivocado.
Ese mismo verano, encontró el catalejo en el sótano.
Y asi, hizo honor a su buen nombre y aprendió una nueva forma de vivir.
martes, 10 de mayo de 2011
Cosas Que Te Pasan Si Estas ViVo (1)
A veces la vida me trata mal, a veces nosotros mismos nos tratamos mal.
El subte llega tarde, el colectivo no para, y el trabajo es un quilombo.
Los horarios me sobrepasan y las fechas de parciales se juntan.
Se despierta una tendinitis vieja y me duele.
La sopa quick se apelotona en el fondo de la taza.
La gente me trata mal, algunas veces sin querer, otras no tanto.
El pibe me da bola, o no me registra, y si me registra, seguro es muy grande o muy chico.
Las cosas me duelen mas que la tendinitis y nadie se da cuenta.
Y si ando mal, soy hipersensible o loca, ciclotimica o pre menstrual.
Y así.... llega el Martes... y llego al Hospital de Clínicas.
Me como la mejor tarta del mundo con una de las mejores personas del mundo, y me voy a la sala de psicopatologia infanto juvenil. Derecho a la camara gessel.
Me pongo al día con el resto, y de civil, subo a la sala de pediatría donde los de siempre me miran dos o tres o mas veces, algunos sin reconocerme.
Charlando con enfermeros y médicos, me pasan los datos a prestar atención.
Después de un rato de copiar números de camas, nombres, diagnósticos, precauciones, aislamientos de contacto y causas sociales, bajo a cambiarme.
Cambiarme de vida!
De pronto, encarnada en Antonia, golpeo la puerta de una habitación muy al fondo, donde descansa y solloza una nenita de tres años, con un linfoma no hodgkin , pelada y sedada para poder hacerse una tomografía.
Se la escucha llorar desde el pasillo. Con cables y mangueras por todos lados.
Cuando de pronto y como por arte de magia, al pegar mi nariz al vidrio, se corta el llanto.
Ella abre los ojos de una manera increible.
Con la puerta entre abierta,
Abi, esta un tanto boleada pero entiende muy bien que estamos ahi. Es tan linda!
Al compás de la melodía de mas dulce de todas la armonicas, baila un titere mariposa.
Para no entorpecer la inesperada obra, bailando preparo mi mejor regalo. Un globo con nariz de payaso y una sonrisa enorme.
Lluvia de burbujas mediante, entrego el regalo y nos vamos. No hay mas que hacer. Las palabras sobran.
En el pasillo y de salida, nos cruzamos a Marina, la señora mas dulce del mundo que no para de halagarnos con palabras lindas y bendiciones.
Y asi, se fue Marina, feliz de la vida con una nariz puesta.
El subte llega tarde, el colectivo no para, y el trabajo es un quilombo.
Los horarios me sobrepasan y las fechas de parciales se juntan.
Se despierta una tendinitis vieja y me duele.
La sopa quick se apelotona en el fondo de la taza.
La gente me trata mal, algunas veces sin querer, otras no tanto.
El pibe me da bola, o no me registra, y si me registra, seguro es muy grande o muy chico.
Las cosas me duelen mas que la tendinitis y nadie se da cuenta.
Y si ando mal, soy hipersensible o loca, ciclotimica o pre menstrual.
Y así.... llega el Martes... y llego al Hospital de Clínicas.
Me como la mejor tarta del mundo con una de las mejores personas del mundo, y me voy a la sala de psicopatologia infanto juvenil. Derecho a la camara gessel.
Me pongo al día con el resto, y de civil, subo a la sala de pediatría donde los de siempre me miran dos o tres o mas veces, algunos sin reconocerme.
- Ahhh, es Antoniaaaa, como le va?!!?!? -
Charlando con enfermeros y médicos, me pasan los datos a prestar atención.
Después de un rato de copiar números de camas, nombres, diagnósticos, precauciones, aislamientos de contacto y causas sociales, bajo a cambiarme.
Cambiarme de vida!
Se la escucha llorar desde el pasillo. Con cables y mangueras por todos lados.
Cuando de pronto y como por arte de magia, al pegar mi nariz al vidrio, se corta el llanto.
Ella abre los ojos de una manera increible.
Con la puerta entre abierta,
- Permiso, podemos pasar? -
- Siiiii, pasen. Recien se despierta! -
(Adentro las tres payamedicas)
Abi, esta un tanto boleada pero entiende muy bien que estamos ahi. Es tan linda!
Al compás de la melodía de mas dulce de todas la armonicas, baila un titere mariposa.
Para no entorpecer la inesperada obra, bailando preparo mi mejor regalo. Un globo con nariz de payaso y una sonrisa enorme.
Lluvia de burbujas mediante, entrego el regalo y nos vamos. No hay mas que hacer. Las palabras sobran.
En el pasillo y de salida, nos cruzamos a Marina, la señora mas dulce del mundo que no para de halagarnos con palabras lindas y bendiciones.
- Ai chicas que lindas que estan!! Como me las perdi!! -
- Pero no Marina, como nos va a perder si aca estamos!! -
- Tome un regalo, pero no se lo puede sacar! -
Y asi, se fue Marina, feliz de la vida con una nariz puesta.
Se dijo una vez, que la nariz de payaso es la mascara mas pequeña de mundo,
la que menos esconde y la que mas revela.
A mi me gustaria decir, que la nariz de un payamedico, no solo revela, sino que desnuda.
Tan desnudo estas, como el paciente mismo.
Y entre medio de esos seres, hay canales de energia que no se ven , pero te atraviesan el cuerpo y el alma. De manera tal, que a veces te duelen hasta los huesos.
Y de repente, todo cobra viva.
Hasta el mas moribundo de los pacientes revive aunque sea un ratito.
Alcanza con mirarse, sin hablar, ni moverse.
Alcanza con pasar sin hacer ruido, dejar un globo y un apretón de manos.
Alcanza, con lo mas minimo alcanza.
Al volver de la sala, me pongo mi remera y mi pantalon de persona comun,
me visto de ciudad (diria un amigo), tomo el subte y me voy a trabajar.
Y no se bien como explicar ese momento preciso en el que te sentís flotar.
Y desde arriba muy alto, podes ver todas esas idioteces, efímeras, banales y sin sentido,
que de vez en cuando uno se atreve a llamar "problemas".
Que de pronto se transforman en hojas secas y alcanza con soplar un poco fuerte,
para que se vuelen y dejen de entorpecer la vista.
Alcanza con soplar un poco fuerte, nada mas!
A pensar menos y ser feliz, que cuesta tanto y tan poco!
viernes, 29 de abril de 2011
Las Aventuras de Catalejo Siete, Cap.4
Corrían aguas de soledad para Cate.
Hacia unos cuantos meses que Sofia había abandonado esa cuasi convivencia.
Pobre Catalejo, andaba casi sin rumbo por la ciudad, de acá para allá. Solo algunas rutinas le colocaban los pies en la tierra.
Se levantaba a duras penas, se acomodaba un poco el pelo, se cepillaba los dientes, vestía lo primero que encontraba y se iba a trabajar. Tenia un largo viaje a destino que aplacaba con música en sus oídos.
Con pocas cosas terrenales, si se podía conectar. Nada se comparaba con la música o un buen libro.
Un día mas de trabajo, se cruzo con Luz, a quien de a poco empezó a conocer. Era una chica fuera de lo común, por lo menos para el, nada parecida a las que conocía.
Con el tiempo establecieron cierta relación virtual, haciéndose compañía a la distancia, en algunos de los ratos libres que compartían. Intercambiaban canciones, escritos, fotos, historias de vida, de arte y de familia.
El tiempo paso, y Cate quiso conocer un poco mas a Luz.
Sin darse cuenta, apoyo el catalejo en la mesa y se dejo llevar. La invito a salir.
Ella sin compromisos ni expectativas acepto.
Unos días antes de la cita, Cate sintió que lo observaban de muy cerca, y si bien esta situación lo incomodaba un poco, sentía algo familiar.
Sofia había vuelto.
Le confusión lo atormento un poco. La culpa hizo el resto.
El día del encuentro se acercaba y el se veía entre la espada y la pared.
Cate era un tipo con ciertas inseguridades que fácilmente lo desequilibraban.
Luz lo podía percibir. Sofia solo sospechaba.
Llego el día. Cate no soporto la presión. Se contacto con Luz y mediante una excusa que ambos sabían que no existía, cancelo la salida. Ella ya lo sabia y no se sorprendió. Tampoco se enojo.
Para el fue muy difícil, pero no lo dudo.
Se sintió un poco raro, sin poder indentificar cual era ese sentimiento en particular.
Sofia le brindaba una seguridad pasajera que no podía ni quería desaprovechar.
Es cierto que lamento no haber concretado su encuentro con Luz, pero era muy importante su historia anterior. Eso lo hacia sentir bien.Se sintió seguro de elegir.
Aunque sea por un momento, lo sintió y lo disfruto.
Hacia unos cuantos meses que Sofia había abandonado esa cuasi convivencia.
Pobre Catalejo, andaba casi sin rumbo por la ciudad, de acá para allá. Solo algunas rutinas le colocaban los pies en la tierra.
Se levantaba a duras penas, se acomodaba un poco el pelo, se cepillaba los dientes, vestía lo primero que encontraba y se iba a trabajar. Tenia un largo viaje a destino que aplacaba con música en sus oídos.
Con pocas cosas terrenales, si se podía conectar. Nada se comparaba con la música o un buen libro.
Un día mas de trabajo, se cruzo con Luz, a quien de a poco empezó a conocer. Era una chica fuera de lo común, por lo menos para el, nada parecida a las que conocía.
Con el tiempo establecieron cierta relación virtual, haciéndose compañía a la distancia, en algunos de los ratos libres que compartían. Intercambiaban canciones, escritos, fotos, historias de vida, de arte y de familia.
El tiempo paso, y Cate quiso conocer un poco mas a Luz.
Sin darse cuenta, apoyo el catalejo en la mesa y se dejo llevar. La invito a salir.
Ella sin compromisos ni expectativas acepto.
Unos días antes de la cita, Cate sintió que lo observaban de muy cerca, y si bien esta situación lo incomodaba un poco, sentía algo familiar.
Sofia había vuelto.
Le confusión lo atormento un poco. La culpa hizo el resto.
El día del encuentro se acercaba y el se veía entre la espada y la pared.
Cate era un tipo con ciertas inseguridades que fácilmente lo desequilibraban.
Luz lo podía percibir. Sofia solo sospechaba.
Llego el día. Cate no soporto la presión. Se contacto con Luz y mediante una excusa que ambos sabían que no existía, cancelo la salida. Ella ya lo sabia y no se sorprendió. Tampoco se enojo.
Para el fue muy difícil, pero no lo dudo.
Se sintió un poco raro, sin poder indentificar cual era ese sentimiento en particular.
Sofia le brindaba una seguridad pasajera que no podía ni quería desaprovechar.
Es cierto que lamento no haber concretado su encuentro con Luz, pero era muy importante su historia anterior. Eso lo hacia sentir bien.Se sintió seguro de elegir.
Aunque sea por un momento, lo sintió y lo disfruto.
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